ARTURO COMAS

(Seville, 1982)  

Arturo Comas was born in 1982 in Seville (Spain). He is one of the young artists who has experienced the greatest growth in the Spanish national scene. With a work based on the concept of the absurd, his images offer us scenes of impossible situations where humour makes its way through the illogical composition of the elements that appear in his works, making the quotidian an exceptional environment for discovery. His work investigates the possibility of the impossible and the demonstration that coexistence with contradiction can be stimulating and viable.

The artist makes the banal a powerful weapon of critical thought: the paradox lies in the delirium of his constructions, in the contradiction of putting ourselves before them and in the achievement of creating in the spectator the restlessness and curiosity. What is useless, therefore, is a materialised utopia, a challenge to common sense, a show structured from the precision and intentionality of the object being strictly useless; and that is why his work is a lesson in the honesty of the absurd.

In his contribution to Confinement Archive he offers us a series of photographs taken inside his home during the confinement period. The artist shows us his daily space as a stage for creation, showing us that reason can be overvalued. And the fact is that the useless device is never erroneous because nothing is expected of it, so that everything it causes will be considered a virtue, like the smile, a generous gift and so necessary in these times.

El absurdo siempre está ahí, en todos lados, disfrazado de cotidianidad o lógica, más o menos escondido, pero nos acompaña cada día. Es cierto que este panorama ha encendido una linterna y no deja de apuntarle. Hemos visto dinosaurios salir a tirar la basura, saetas cantadas por el conductor de un autobús y sin imagen sagrada alguna, escuchado mil y una historia explicando con todo lujo de detalles, a cual de ellas más inverosímil, la verdadera procedencia del COVID19 y viendo cómo cada día surgen nuevas propuestas, cada vez más locas, para poder cumplir las medidas de seguridad. Ayer compartí en redes un artículo de un periódico digital donde informaban de que en un bar de Alemania ofrecían gorros con churros de piscina a modo de helicóptero para ayudar a mantener la distancia de seguridad entre sus clientes. Lo acompañaba una fotografía.
 
Esta situación de bloqueo, este nuevo escenario, ha hecho florecer al absurdo más loco. ¿Por qué? Cuanta más incertidumbre mayor es la sensación de absurdo, pero no el del dinosaurio ni el de los churros en la cabeza, ahora me refiero al absurdo del que nos habla(ba) Camus, esa sensación de no entendimiento, de parar y ser más consciente, ese desasosiego de no saber qué será de nosotros, sentir la muerte cerca, recordar que esto se acaba en el momento menos pensado, hacernos preguntas de las que nunca sabremos su respuesta…
 
Si algo puede salvarnos del sinsentido, será el absurdo. Pero tranquilos, ya volverá la lógica cuando volvamos a creer que somos inmortales.
 
 
Arturo Comas